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Susana Padilla: Los ‘asusta-morosos’

Susana Padilla
CNA
OPINIÓN/Susana Padilla.-Tengo la enorme desdicha, junto con otros
cientos miles de españoles, de conocer gente que figura en alguna de esas listas
negras de compras involuntariamente impagadas y hechas cuando las vacas
engordaban y aún no estaban locas.
Técnicamente se le denomina RAI., ASNEF… y otras singladuras que no vienen al
caso y que para esta humilde junta-letras hace años ya que bordean la legalidad.
Sus métodos coactivos, amenazantes, impresionables y espantadizos no les son
suficientemente justificables cuando de cobrar lo debido se trata.
En esos momentos, cuando te regalaban una tarjeta de compras por sólo comprar
un chupa-chups o un paquete de pipas, nadie avecinaba la que se nos
venía encima.
Estos “asusta-morosos” son capaces de lo peor, en los peores
momentos y en la más desastrosa coyuntura económica que ha vivido nunca este
país.
Como ratas codiciosas de presas bombardean sus teléfonos una media de
veinte o treinta veces al mes, todas ellas con distinto acento con lo
que se pasan la vida explicando los motivos del impago a treinta personas
distintas; y del correo tradicional ya ni les hablo… porque la comprensión y la
amabilidad hacen tiempo que abandonaron el decálogo de buenas prácticas de sus
teleoperadores y teleoperadoras.
Da igual que nieve, llueve, granice… sean las 8 de la mañana de un
apacible sábado, o un día entre semana a eso de las 4 de la tarde
cuando la comida aún no ha encauzado el camino del esófago hacia el estómago.
Directamente te cortan la digestión con frases como “yo sólo
informo”, “que usted sepa que iniciamos expediente”, “que nuestros
servicios jurídicos van a actuar contra usted”… Vamos ni el mismismo Jack el
Destripador, claro que éste iba por partes.
Se da la circunstancia, y fíjense en la cobardía de muchas empresas, en
reclamarle los pagos. Directamente se subcontratan los servicios de cobro a
empresas dedicadas al chantaje y extorsión de los morosos.
En este tiempo, en que me he interesado sobre la cuestión,
muchos de los expertos coinciden en señalar en que las palabras son justo eso,
palabras. “Verba volant, scripta manent”, rezaba un dicho latino al recordar que
el verbo o la palabra vuela y que sólo lo escrito permanece. Más razón que un
santo.
Las amenazas de embargo de bienes, la mayoría de las veces, quedan
sólo en eso en amenazas porque sólo las comunicaciones por escrito
antes de encauzar los vericuetos judiciales son al parecer a las que hay que
empezar a temer. De todas formas la legislación española ha previsto muchos
mecanismos para la defensa de los consumidores, y como toda legislación o
procedimiento en España estos asuntos no van como un rayo precisamente.
Así, que si le amedrentan con quitarle la casa o el coche de
inmediato o bien usan otras coartadas o artimañas mayores, tire de la
desvergüenza porque usted sólo es culpable de su situación y no de
haber arruinado un país o vivir por encima de sus posibilidades por haber
pretendido tal vez consumir algo más o tener un armario más renovado.
Stop a los “asusta-morosos”. Para miedo, les aconsejo el
cine.
*Susana Padilla es periodista
Fuente: canalnoticiasandalucia.com/susana-padilla-los-asusta-morosos/
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